Capítulo 27 – Final

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Al despertar Marlowe sintió una punzada de dolor en la frente. La sangre se acumulaba a un lado de su rostro y caía en gotas oscuras sobre su pierna y en el suelo de cemento blanco. Intentó levantarse pero no podía moverse. Una cuerda gruesa y con olor a humedad lo sujetaba firmemente contra la silla. Miró hacia un lado. En la otra silla Martha Braun parecía muerta. Su cabeza colgaba inerte hacia el frente, el mentón casi tocando su pecho, pero no había señales de alguna herida o rastros de sangre.

“Imaginé que podría venir”, dijo el Capitán Ramírez apareciendo de improviso bajo la débil luz del bombillo. “Y yo esperaba un mejor recibimiento”, dijo Marlowe sin fingir asombro. cap-27-1“Ahora no tengo que guardar ningún secreto, ¿no es cierto?”. “No, aunque no creo que simplemente estuviera preocupado con su reputación”. “Marlowe. Tal vez usted me comprenda mejor. Al fin y al cabo los dos somos unos conocedores del asesinato, estamos del mismo lado… Estas personas eran simples aficionados. Intelectuales con dinero que creen que con sus jueguitos de salón están ultrapasando las fronteras de la moral y los límites de la civilización. Era necesario mostrarles la verdad: sólo las víctimas pueden conocer la realidad brutal del asesinato. Lo demás son máscaras, apenas simulacros.” “¿Y Eliseo?”. “Eliseo precipitó un desenlace que de todos modos estaba previsto. Pero no se engañe Marlowe. Todos los miembros de la cofradía estuvimos de acuerdo en su muerte…”. “¿Inclusive…?”. “Sí, inclusive ella”. Marlowe se queda un instante en silencio, atando cabos en su cabeza. “Capitán, no crea que podrá escapar tan fácilmente de aquí. Los refuerzos que solicité deben estar por llegar en cualquier momento. Es mejor que se entregue de manera pacífica.” Ramírez esboza una sonrisa que bajo la poca luz del lugar lo hace parecer aún más siniestro. “No lo culpo por intentarlo, Marlowe. Pero usted mismo se ha condenado. Podía haberse quedado tranquilo y aceptado los hechos. Ahora será el último eslabón de la cadena. El acto final de esta tragedia. ¿A propósito, ha oído usted hablar del señor Burke y el señor Hare?” Marlowe no dice nada. Intenta levantarse de la silla impulsando todo el peso de su cuerpo hacia adelante pero ni su cuerpo ni la silla se mueven un centímetro. “Los señores Burke y Hare”, continúa cap-27-2Ramírez en forma pausada, “trabajaron juntos en Edimburgo en los primeros años del siglo XIX. Juntos inventaron una de las más hermosas formas del asesinato. El señor Burke salía a pasear por las calles de Edimburgo e invitaba algún transeúnte a beber algo en el apartamento del señor Hare. La elección del personaje no obedecía a ningún factor específico. Era una pura obra del azar. Una vez en el apartamento el invitado era atendido en forma cordial, se le ofrecía alguna bebida de su gusto y se entablaba una amena conversación. Cuando el invitado se encontraba bien relajado y confortable, el señor Hare le pedía que le contara la historia más sorprendente de su vida. Los señores Hare y Burke escuchaban con atención hasta un instante antes del final. En ese momento el señor Burke se ubicaba atrás del personaje y a una señal combinada lo tiraba al piso. El señor Hare se subía sobre el cuerpo del invitado asfixiándolo. Mientras el invitado agonizaba en el piso, los señores Burke y Hare terminaban la historia en su imaginación. Luego desvestían al muerto, revisaban sus cosas, leían sus papeles como formas complementarias de la historia. Algún tiempo después refinaron sus métodos usando una cap-27máscara de paño forrada de alquitrán, como esa en la esquina”. Ramírez le señala con el dedo a Marlowe un extraño artefacto oscuro que reposa contra la pared del fondo. “Ahora, señor Marlowe, ¿qué bebida le gustaría tomar esta noche?”.

Marlowe continua en silencio. A su mente viene la imagen de la mujer que vive al lado del estudiante asesinado. “¡Se parece a Ava Gardner!”, piensa Marlowe, pero casi al instante, la imagen de la mujer se transforma dando paso a la fotografía enmarcada del niño en el desierto que mira a Marlowe directamente a los ojos.

Mientras el Capitán Ramírez le acerca a los labios un vaso de whisky, Marlowe comienza a perderse, lentamente, en la profundidad vacía de aquella mirada infantil.

FIN.

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One thought on “Capítulo 27 – Final

  1. Excelente, Gutiérrez! Buenísimo, José Miguel! El problema ahora serán los fines de semana sin Crímenes Sublimes. El niño se fue y sólo nos quedo la imagen del desierto.

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