Conferencia Williams-Primera Parte

Mariaji1
Imagen de María Jimena Herrera

(Escuche aquí la narración del capítulo)

“Damas y Caballeros, he tenido la honra de pronunciar en esta fría noche bogotana la conferencia anual Williams sobre el asesinato considerado como una de las bellas artes. En primer lugar quiero agradecer al comité por haberme elegido este año para tan importante tarea. Espero sinceramente estar a la altura de sus expectativas. Especialmente me siento muy honrada de hablar hoy en presencia de uno de nuestros principales maestros y conocedores, el señor Thurtel.”

[Los miembros del comité aplauden e inclinan un poco la cabeza en señal de respeto hacia Thurtel. Thurtel devuelve el saludo con otra leve inclinación de cabeza].

“Déjenme comenzar estas palabras esta noche refutando algunas acusaciones que nuestra sociedad ha recibido recientemente”.

[Algunos miembros del comité observan de reojo hacia la esquina de la sala donde el profesor está sentado junto a su esposa].

Mariaji2 (1)“Se ha dicho que las actividades de nuestra sociedad poseen un carácter inmoral. ¡Inmoral! Damas y caballeros. ¿Puede haber una acusación más absurda? Aunque parezca innecesario decirlo tendré que recordar algunos de nuestros principios básicos. Afirmo en voz alta, como creo que es el sentimiento general de nuestra sociedad, que el asesinato es una línea de comportamiento inconveniente y no dudo en afirmar que cualquier persona que comete un asesinato debe seguir formas de pensar incorrectas y principios equivocados.”

[Se escuchan algunos murmullos en la sala y gestos de aprobación].

“El asesinato, queridos amigos y amigas, como todo en este mundo posee dos maneras de aproximación y de entendimiento. El asesinato puede ser comprendido desde un punto de vista moral, lo que sucede con demasiada frecuencia y constituye, en mi opinión, su lado más débil. O el asesinato puede ser tratado estéticamente, es decir, en relación al buen Mariaji3 (1)gusto. Cuando un asesinato está en el tiempo futuro que está a punto de llegar – no ejecutado, ni siquiera siendo ejecutado sino apenas próximo de ser ejecutado – y un rumor sobre él llega a nuestros oídos, tratémoslo moralmente. Pero supongamos que terminó, que ya fue ejecutado, es un hecho consumado. Supongamos que el hombre o la mujer asesinados ya no sufren más y que el villano que realizó el acto desapareció, veloz como una flecha. Supongamos también que hicimos hasta lo imposible por tratar de detener al villano pero no lo conseguimos. ¿Cuál sería, queridos colegas, después de este momento, la utilidad de cualquier uso de la virtud? Ya bastante fue dado a la moralidad. ¡Llegó la vez del Gusto y las Bellas Artes!

[Al terminar la frase hay una explosión de júbilo entre los presentes. Con excepción del profesor que continúa con el rostro tenso en el fondo de la sala].

 

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