Capítulo 4

Capítulo 4

(Escuche aquí la narración del capítulo)

Es casi medio día cuando Marlowe entra a las oficinas centrales de la policía metropolitana en un viejo edificio del barrio Santa Fe. El barrio abriga otras edificaciones coloniales y concentra la mayoría de oficinas gubernamentales. A principios del siglo XX la ciudad comenzó a expandirse a partir de aquí hacia el norte y después al occidente. En 1948 casi fue destruido por las violentas manifestaciones que arrasaron la ciudad tras el asesinato del líder liberal Jorge Eliecer Gaitán. Hoy continúa siendo el centro político y administrativo.

Parte de la entrada del edificio de la policía todavía conserva rastros del atentado de tres meses atrás. La bomba mató cuatro policías y tres civiles que estaban en el primer piso. Las esquirlas provocadas por la explosión llegaron hasta el quinto piso y alcanzaron la mejilla izquierda de Marlowe dejándole una pequeña cicatriz con forma similar a la de un rayo. Marlowe sube en el ascensor y al salir se encuentra de frente con el Capitán Ramírez.

Capítulo 4aRamírez es un poco más alto que Marlowe, tiene la cara achatada como una tortuga, ojos grandes y nariz de boxeador. La cabeza le sale directamente de los hombros como si fuera un muñeco de nieve. “Vamos a mi oficina”, dice Ramírez en tono autoritario. Marlowe lo sigue sin mucha convicción por el corredor. Entran a la oficina y Ramírez se sienta atrás del escritorio. Marlowe permanece en pie frente a él. “Siéntese Marlowe”, dice Ramírez. “Estoy bien así”. “Como quiera. Dígame una cosa Marlowe, ¿usted todavía cree que es un detective particular, todavía cree que está en California?”. Marlowe observa la cara achatada del Capitán y trata de pensar en otra cosa. Le vienen a la mente las piernas contorneadas de la señora Braun y los senos que se insinuaban atrás de su vestido negro. “Usted tiene superiores. Usted tiene que obedecer órdenes. No es la primera vez que se lo digo. Ya está advertido. Además hay varias quejas de violencia en su expediente. Si todavía está aquí es por mi causa, pero mi paciencia tiene límites. No quiero más quejas, no quiero que tome decisiones por su cuenta. ¿Entiende lo que estoy diciendo?”. “Sí, Capitán”. “Ahora dígame, cómo va ese último caso”. “Estoy en eso”. “Estoy en eso… Hay gente poderosa interesada en el asunto. Así que tiene prioridad”. “¿Qué gente poderosa?”, pregunta Marlowe. “No es algo que usted necesite saber. Ahora puede retirarse”.Capítulo 4b

Al salir de la oficina del Capitán, Marlowe camina hasta el fondo del corredor y entra a una pequeña sala donde hay un hombre delgado y de gafas encorvado frente a un computador. “¿Cómo vamos García?”, dice Marlowe mientras le aprieta el cuello. García se sobresalta y trata de soltarse pero Marlowe es más fuerte que él. “¿Qué sabes de la gente que anda detrás del último caso?”. “No sé nada”, dice haciendo un esfuerzo para hablar. Marlowe aumenta la presión en el cuello. García trata de decir algo pero no se entienden sus palabras. Marlowe lo suelta. “Son del ejército”, dice por fin después de recuperar el aliento. “Gracias. Siempre es un gusto hablar contigo”. “El ejército”, piensa Marlowe mientras camina hacia su oficina. “¿Qué tiene que ver el ejército con esto?”.

Capítulo 4

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