Capítulo 2

Capítulo 2

(Escuche aquí la narración del capítulo)

Atrás de la neblina que aún oculta la forma de las montañas el sol comienza a aparecer tímidamente. Los ruidos de la ciudad van haciéndose cada vez más fuertes y próximos. Sobre la mesa del comedor donde Marlowe bebe un café negro sin azúcar, hay una carpeta de tapa azul con algunas fotos y documentos. Marlowe abre la carpeta y observa su contenido sin demasiada atención. Levanta la vista con frecuencia para mirar por la Capítulo 2ventana o para beber de su taza de café. Luego toma una de las fotos y la observa con cuidado. Un leve temblor comienza a dominarlo. Un cosquilleo que le sube desde la boca del estómago y que Marlowe conoce muy bien. Antes de perder el control coloca la foto al revés a un lado de la mesa y observa los otros papeles que hay en la carpeta. Los datos identifican a la víctima como Eliseo Zubiria de 57 años, profesor de filosofía de la Universidad Central. Casado con Martha Braun, de 50 años, nacida en Dusseldorf. No aparece ningún registro de hijos de la pareja. Zubiria estudió filosofía en la Universidad Nacional y después realizó estudios de posgrado en Berlín. Regresó al país en 1990. No tiene antecedentes criminales, ni siquiera una multa de tránsito.

Capítulo 2 (6)Marlowe levanta la vista de los papeles y observa una pareja de palomas que se detienen en el marco de la ventana de la sala. Esa imagen le trae el recuerdo de su madre que siempre decía que las palomas venían a las casas donde había felicidad y armonía. Una sonrisa irónica se dibuja en su rostro. “Felicidad y armonía”, se repite Marlowe mentalmente. Toma la pistola que había dejado sobre la mesa y dispara dos veces. El impacto retumba en el apartamento y una enorme mancha de sangre ocupa ahora el lugar donde antes caminaban las palomas.

En una pequeña libreta anota algunos datos. Luego toma el teléfono y marca un número. “Alicia, dile al jefe que no voy en la mañana. Voy a trabajar en el último caso.” Después cuelga el teléfono sin dar tiempo para ninguna réplica.

“¿Por qué matar un maldito filósofo?”, piensa Marlowe mientras levanta la taza vacía y la lleva a la cocina. Coloca la taza en el lavaplatos junto a la loza que se acumula hace varios días. “¿Y por qué de esa forma tan…?”, Marlowe busca en su mente la palabra precisa, pero no está seguro de encontrarla. “¿Singular?”, piensa, “¿extraña?”.

Capítulo 2 (2)

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